GESTORES DE FELICIDAD

Una persona contenta es una persona productiva”

Es así como nace la figura del GEFE (Gestores de Felicidad). El “gefe” con “g” son los gestores de felicidad que renacen dejando atrás la figura de jefe. En las empresas, se sustituye el antiguo “yo mando y tu haces, y ganamos dinero” por “yo gano, tu ganas, todos ganamos”. Y es que ahora los responsables de equipos tienen el labor de que sus empleados estén contentos mientras desempeñan sus tareas.

El gefe, lejos del jefe, es una persona cercana, líder, preocupada por el bienestar de quién le rodea y encargada de construir un equipo unido y feliz.

El gefe, deja la objetividad del trabajo a un segundo plano, se centra en la felicidad de su empleado como fin inmediato para proporcionar a largo plazo productividad a la empresa y compromiso por parte del empleado.

 

Para ser un buen gestor de felicidad hay algunos aspectos básicos que debería considerar todas las personas responsables de la organización y manejo de su personal.

ASPECTOS A CONSIDERAR PARA SER UN BUEN GESTOR DE FELICIDAD:

  • La forma de liderar: no es lo mismo mandar que liderar, no es lo mismo un jefe que un líder y no es lo mismo achacar tareas a una persona que buscar las que mejor puede desarrollar.
  • La motivación: es igual de importante motivar las habilidades y la moral del trabajador para la mejora del talento a largo plazo. Ver a tu personal como alguien real, con necesidades, preocupaciones y motivaciones.
  • Ver al trabajador como persona y buscar soluciones eficientes para la empresa y para el personal: buscar las soluciones para una situación personal, pensar en cómo mejorar la situación del trabajador a nivel profesional y personal.
  • Empatizar: conocer las inquietudes de tus trabajadores y hacerles saber que cuentan con tu apoyo.

 

 

A modo de simplificar, la relación del gestor de felicidad con la del trabajador debe ser una relación que hay que pulir, al igual que con un cliente que quieres que permanezca en el tiempo. El trabajador tiene que ver que la empresa se interesa, no sólo por buscar beneficios empresariales sino por buscar beneficios personales.

El gestor debe CUIDAR Y VALORAR al empleado.

Un punto clave: vida personal y jornada laboral. Aunque la ocupación profesional requiera de meter horas extra o que se trate de un trabajo flexible organizado, el trabajador debe ser capaz de separar la jornada laboral de la vida personal. Siempre puede surgir un problema del que el trabajador sea la persona encargada de arreglarlo, pero en situaciones normales el gestor debe ser capaz de hacerle entender al trabajador que el tiene su horario y que incluso dentro de las jornadas flexibles si el trabajador ha cumplido con las tareas debe saber que no son urgentes y pueden esperar o hacerlas alguien dentro de su horario de trabajo, o al menos compensar el esfuerzo de más del trabajador de la manera que el prefiera: más horas libres, vacaciones pagadas, horas extras, flexibilidad de trabajo para asuntos personales, etc. Conversar con el empleado para llegar a un acuerdo. En esencia, la mente necesita descanso y el gestor de felicidad debe quitarle presión al trabajador cuando termina su horario.